
Ya comenzó enero y todos están programando sus días de descanso,
pero a mí se me ocurrió la brillante idea de tomarme mis vacaciones en marzo.
Y ahora mi cuerpo me empieza a pasar la cuenta… Cansancio, sueño y abulia me rondan y el café no tiene el efecto esperado. ¡Me duermo! Aunque quiero evitarlo y hacerle honor a la frase “Digna, siempre diga” no puedo escapar de las ganas de dormir.
Pero bueno tendré que seguir luchando para no despertar con el teclado en la cara y ver cómo todos me miran, total los días pasan rápido y de repente una escapadita a la playa no estaría nada mal.
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